En estas épocas de cultivo del si mismx, creo que hay que dejar algunas cosas en claro. Solo puedo trabajar en mi mismx, eso no está en discusión. Pero en este afán de alcanzar la felicidad, cómo botín individual y autocentrado, a veces perdemos de vista el real sentido de todo este esfuerzo
Estamos inundadxs de técnicas de autoayuda, de auto superación , de auto validación. Y de tantos autos ya podríamos poner una concesionaria.
Esta buenísimo tomar el timón de nuestra vida. Pero para ir a dónde? Y es esto posible solo mirándonos el ombligo, reconociendo la pelusa y sacándola? Podemos hacerlo como si fuéramos un átomo suspendido en el vacío?
Sólo en un laboratorio y en condiciones controladas . Y nuestro día a día está a años luz de eso.
La vida, mirada desde la perspectiva de un solo organismo, cómo ecosistema, cómo planeta o universo, es una red. Interdependiente e Intersostenible.
No AUTO. INTER.
Para que el desarrollo del yo sea verdadero, no hay que negar una de sus dimensiones: ese yo inter-relacionado con otros yoes. Porque si no, corremos el riesgo de convertirnos en un puñado de ególatras, que además sufrimos porque nos percibimos solxs. Y entonces habremos ido en sentido contrario.
Creo que encontrar la felicidad ha sido siempre el motor de nuestra búsqueda. También siento la certeza de que la plenitud ( cómo entiendo la felicidad) se devela cuando nos sentimos interconectad@s a todo. Y la conexión más estable siempre ha sido el amor.

Se repite hasta el cansancio que no se puede amar a otrx si no nos amamos a nosotrxs mismxs. Creo que es al revés. No es posible amarse a unx mismx si no puedo sentir compasión (que es una de las caras del amor) por el otrx.
Si el camino no nos lleva a la compasión, no es el camino.